MARITA
...por la tarde
PERSONAJES
Marita: Amiga de Eva y novia de Peter.
Eva: Amiga de Marita y ex-novia de Peter.
Peter: Novio de Marita y ex-novio de Eva.
ESCENA ÚNICA
Departamento de Eva. Discusión acalorada que ya viene sucediendo desde hace algunos minutos.
Marita: ¡Ah! Yo pensé que ustedes eran “exs” nada más.
Eva: Obvio, claro que sí.
Peter: Somos exs.
Marita: (Confundida) ¡Pero no! Ahora resulta que eres su "amigo".
Peter: Y también somos amigos.
Eva: No hay porque preocuparse Marita, en serio.
Marita: ¿Te visita así, por lo general?
Eva: Sí, más o menos.
Peter: Como cualquier amigo.
Marita: Nunca tuve un ex de amigo. Me sentiría muy rara.
Eva y Peter: ¿Rara?
Marita: Sean sinceros chicos, no se siente como... si se juntaran con segundas intenciones.
Eva: Hablando de eso, yo tengo la leve impresión que sí... de que Peter mi visita mucho por la cafetera (Miradas cómplices con Peter) ¿o no estoy en lo cierto?
Peter: (Sonriendo) Sabía que me ibas a cachar algún día.
Marita: ¿La cafetera?
Eva: Peter me regalo en nuestro primer aniversario una cafetera griega, él la tenía guardada de un viaje de hizo antes de conocernos, hace un café de maravilla.
Peter: (a Marita) ¿Eres cafetera?
Marita: ¿Me preguntas si “tomo café”?
Peter: Ajá.
Marita: Sí, obvio que tomo.
Peter: ¡Pues esa máquina no hace café, hace alquimia!
Eva: Desde que nos separamos no hace otra cosa que alabar esa cafetera.
Marita: Y por qué se la regalaste.
Peter: No sé. Fue un momento en el que sentí que ella iba a ser el amor de mi vida para siempre y le regalé esa cafetera que me costó mucho.
Eva: Ojo, cuando nos separamos él se portó como un caballero. No me pidió que devolviera ninguno de los regalos que me había hecho.
Peter: Eso de pedir los regalos me parece muy ruin.
Marita: Pero, en este caso, si la máquina de café es tan extraordinaria pudieron haber hecho un trato, Eva tú no tomas café ahora que recuerdo o ¿empezaste tomar justo hoy?
Eva: Obvio que no, pero si vieras la cafetera te darías cuenta que es un perfecto adorno para la cocina.
Peter: Podrías enseñársela ahora, así la pobre de Marita deja de sorprenderse por lo que estamos diciendo.
Eva: Es verdad, que tonta, yo aquí gastando saliva cuando una imagen vale más que mil palabras.
Marita: La cafetera podrá estar muy bonita...
Peter: Esa cafetera, para decir la verdad, es una maquinaria del futuro.
Eva: Es toda de metal, pero no cualquier metal, es uno que brilla distinto.
Peter: Mírala bien, mírala toda.
Eva: Ven Marita, acá está.
Marita: No me interesa ver la cafetera Eva, discúlpame. Yo estoy intentando hablar de otra cosa. Yo pensé que estaban separados hace mucho tiempo atrás.
Peter: 56 días.
Marita: ¡Eso! mes y medio más o menos.
Eva: 56 días.
Marita: Lo tienen perfectamente contado.
Peter: Obvio, nunca me voy a olvidar el día que me separé de Eva.
Marita: ¿Ah sí? ¿Por qué? ¿Fue el día más feliz de tu vida? ¿O qué?
Peter: Para nada, fue terrible.
Marita: ¿Y por qué recuerdas cosas terribles?
Peter: ¿Por qué no? (Pausa) Lloramos 6 horas seguidas.
Eva: Lo recuerdo, desde las 12 del medio día hasta las 6 de la tarde aproximadamente.
Peter: Ninguno de los pudo ir a trabajar. Yo sentí que se partía la tierra y me tragaba; que se acababa el mundo.
Eva: Todo amaneció con una guerra fría, pero la tensión adentro de esta casa iba subiendo, nadie desayunó.
Peter y Eva: Solo fumábamos.
Eva: Fumábamos y todo se iba perfilando a que en cualquier momento explotaba la bomba.
Peter: Te corto un momento, Marita ¿Has sentido alguna vez esa contradicción de querer matar a quien deseas amar para siempre?
Marita: No, claro que no.
Peter: Eso sentí.
Eva: Peter se quedó parado al lado de la cafetera toda la mañana.
Peter: Cinco cafés me tomé ese día. La cabeza me latía ¡Bum, bum! Mil pensamientos por segundos.
Marita: ¿Para qué sigues recordando eso en vez de olvidarlo para siempre?
Peter: No todo en la vida son buenos recuerdos. Tuvimos lindos momentos, pero lo que pasó ese día fue monumental, nunca sufrí tanto.
Eva: Hasta que, al medio día cuando quise hacerme un té, se me cae la tetera al piso salpicando de agua caliente a Peter; allí todo explotó y bueno... lo que sigue lo sabes Marita, te lo conté. Te lo conté todo, eres mi mejor amiga.
Marita: Por eso me sorprende ver a Peter muy acomodado aquí.
Eva: Quizás nos empezamos a entender mejor al separarnos.
Marita: ¿Eva te estás escuchando?! ¿Me quieres dar a entender que la separación le hizo bien a su relación?
Eva: Es que... él vino después a pedir disculpas, no quería tener una enemiga.
Marita: Eso no me contaste.
Eva: Desapareciste, de pronto perdimos contacto.
Peter: Yo creo mucho en las energías.
Eva: Yo también.
Peter: Y, si estás mal con alguien, eso no te hace bien. Hay que tener el cosmos equilibrado, en paz.
Marita: ¡Va! Es posible que hoy por hoy ustedes sean la relación más estable de Guayaquil entonces.
Peter: Eva, prepárale un café por favor, esta conversación se está desviando.
Eva: Se lo preparo ahora (sale).
(Silencio)
Peter: Tomando una taza de café de esa máquina te vas a dar cuenta de que vale la pena.
Marita: Peter ustedes tuvieron una relación muy intensa y no se han dado tiempo para hacer el duelo.
Peter: Sí, te entiendo perfectamente y te digo algo: no necesité de ningún duelo. Yo lo que más ansiaba era estar en paz con Eva y ahora que estamos separamos lo estoy.
Marita: No te veo separado de Eva, me acabo de enterar que la visitas periódicamente. Vuelves al departamento donde vivían juntos, a sentarte en el mueble que compartías con ella y se daban cariño ¿a qué? ¿a tomar café? ¿te das cuenta de eso?
Peter: (Pausa) Sí. (Pausa) Aquí no sucede nada malo.
Marita: Le puedes pedir que te devuelva la cafetera y no vamos, santo remedio.
Peter: Imposible.
Marita: Imposible no, le vas a exigir que te la devuelva.
Peter: No puedo ir en contra de mi ética.
Marita: Me vale mierda tu ética, me la paso por el culo, ¿Peter eres idiota o te haces el gil o crees que soy una cabeza hueca?
Peter: ¡¡¡Shhh...!!! ¡¡Marita cállate que te va a escuch...!!
Marita: Me vale verga que me escuche. Me acaban prácticamente de revelar en mi cara que se están "culiando" ustedes dos todavía.
Peter: ¡¡¡¡Marita!!!!
Marita: ¡¡Y quieres que me quede callada!!
Eva: (Entrando) ¡Llegó el café!
Peter: ¡Por fin!
Marita: ¡Eva, devuélvele la cafetera!
Peter: ¡No!
Marita: Eva, si eres mi amiga devuélvele la cafetera.
Eva: ¿Qué está pasando Peter?
Marita: ¡Yo, estoy pasando! ¡¡Marita, está pasando!!
Peter: Es una locura, yo no quiero la cafetera de vuelta.
Marita: Te quieres seguir culeando a esta zorra entonces.
Eva: ¡Marita!
Peter: ¡Marita, la cafetera sería contraproducente!
Marita: ¿¿Contra quién??
Peter: Haría el efecto contrario. Escúchame. Si yo llego a llevarme esa cafetera para mi casa me la pasaría recordando a Eva todo el tiempo y me sería imposible superar la ruptura, porque esa cafetera es “de ella” y no “mía”. Cuando yo hago un regalo, ese objeto que doy, ya no me pertenece. Le pertenece a la otra persona. Entiende, llevármela sería nefasto, no asocio mi casa -donde vivo ahora- con ese aparato. No sabía que hacía tan ricos cafés, lo siento. ¡La compré porque me pareció bonita! nada más. Fue un descubrimiento y se la regalé en el aniversario. Es de ella toda entera.
Eva: (con la charola de café temblando) Marita pruébalo.
Marita: Ustedes me quieren volver loca. Quedaron sicópatas...
Peter: Esa cafetera yo no la siento mía, no se la puedo pedir.
Eva: Obvio que no, es hermosa, en mi cocina queda espectacular.
Marita: A ver... digan la verdad... ¡díganse la verdad! ustedes ya no quieren ser novios “solo tirar” ¡Solo se están tirando!
Peter y Eva: ¡¡Qué!!
Marita: ¡Sexo sin amor! ¡Eso!
Eva: Te estas pasando.
Marita: Como le gusta a este pendejo: ¡Sexo sin amor!
Peter: Cállate Marita te lo ruego.
Marita: ¿Qué? ¿te da vergüenza que sepa que nos revolcamos?
Eva: (pasiva) Lo que ustedes hagan es su problema.
Marita: Y nunca me has dicho un “Te quiero” ¿Te da vergüenza o no te da vergüenza?
Peter: No revelo mi intimidad así porque sí.
Eva: Yo no sabía nada de “lo de ustedes”.
Marita: Si no te lo contó es porque te quiere seguir tirando ¡es obvio Eva!
Peter: Eva y yo “NO” nos acostamos.
Marita: "REMEMBER" le dicen ahora. Ese sexo que tiene todo de placer y nada de culpa. ¡Ajá! Los descubrí.
Eva: Peter, se va a enfriar el café.
Marita: Solo porque fuiste antes que yo, pobrecita de mí: lunes primero que martes.
Peter: Marita, por lo que más quieras bébetelo antes que se enfríe y eche a perder.
Marita: ¡Ja! Ahora eres barista. Y esto me pasa por andar enamorándome como idiota.
Peter: Marita yo también te tengo amor, me has ayudado tanto a superar a Eva.
Eva: ¿En serio? Yo me preocupé por meses, estabas tan loco ese día.
Marita: Pues no te preocupes que conmigo está bien.
Eva: Me alegro mucho.
Peter: Discúlpame, nunca te conté que Marita me ayudó a superarlo. Lo he tenido en la punta de la lengua.
Eva: Me imagino, en estas tres veces que has venido...
Peter: Me he aguantado.
Marita: ¿Por qué será?
Peter: Porque eres su mejor amiga, ¿no crees que es mejor así?
Marita: Si, pero eso es cuestión de Eva y mía. Tú tenías que haberle dicho que ya estabas con alguien más.
Eva: Me lo dijo.
Marita: ¿Ah sí? ¿Qué dijo?
Eva: Peter me comentó que ya estaba saliendo con alguien.
Marita: ¡Ja! “saliendo” nada más.
Peter: ¿Qué querías que le dijera, Marita? ¿Estamos o no saliendo?
Eva: Y que la pasaba muy bien, hay química por lo que me contó.
Marita: ¡Sí! Tenemos mucho fuego.
Peter: Guardemos las cosas privadas para nosotros por favor.
(Marita lo besa fogosamente frente a Eva)
Marita: Peter, nos vamos.
Peter: A ver... Aclaro que yo llegué solo hasta acá... pero para evitar problemas está bien nos vamos juntos.
Eva: Mari... date un sorbito al menos.
Marita: (Bebe el café. Pausa.) Está bueno... muy bueno. Peter, solo conmigo podrás venir a tomar café a esta casa. ¿Está claro? Solo conmigo.
Peter: (Asiente) ...
Marita: Fue ese psicólogo online el que te recomendó venir a tomar café, ¿cierto?
Peter: Sí.
Marita: ¡Me lo imaginé! Hay cosas que no me gustan para nada de ese tipo, te lo digo con todo respeto.
Peter: Es contraproducente que me lleve la máquina, Marita.
Eva: Bueno... (Peter y Martita se van retirando) Cuídense mucho, chicos... ya saben las puertas de mi casa están abiertas, para los dos.
Marita: ¿En qué horario?
Eva: Por la tarde.
Peter: Vendremos entonces.
Marita: Gracias Eva.
(Beso en la mejilla)
Eva: No te pierdas, Mari.
Peter: Adiós Eva.
(Pausa)
Eva: Adiós.
Música expectante de trombones.
Apagón lento.
*Obra registrada con derechos de autor
* * * * *
*Esta obra fue escrita en la madrugada del lunes 9 de septiembre del 2019. Horas después, casi al finalizar el día, adopté a mi gatita Sol.
*Nunca ha sido estrenada.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario