19/10/20


 MARITA 

...por la tarde


PERSONAJES

Marita: Amiga de Eva y novia de Peter. 

Eva: Amiga de Marita y ex-novia de Peter.

Peter: Novio de Marita y ex-novio de Eva. 



ESCENA ÚNICA

Departamento de Eva. Discusión acalorada que ya viene sucediendo desde hace algunos minutos.


Marita: ¡Ah! Yo pensé que ustedes eran “exs” nada más.

Eva: Obvio, claro que sí.

Peter: Somos exs.

Marita: (Confundida) ¡Pero no! Ahora resulta que eres su "amigo".

Peter: Y también somos amigos.

Eva: No hay porque preocuparse Marita, en serio.

Marita: ¿Te visita así, por lo general?

Eva: Sí, más o menos.

Peter: Como cualquier amigo.

Marita: Nunca tuve un ex de amigo. Me sentiría muy rara.

Eva y Peter: ¿Rara?

Marita: Sean sinceros chicos, no se siente como... si se juntaran con segundas intenciones.

Eva: Hablando de eso, yo tengo la leve impresión que sí... de que Peter mi visita mucho por la cafetera (Miradas cómplices con Peter) ¿o no estoy en lo cierto?

Peter: (Sonriendo) Sabía que me ibas a cachar algún día.

Marita: ¿La cafetera?

Eva: Peter me regalo en nuestro primer aniversario una cafetera griega, él la tenía guardada de un viaje de hizo antes de conocernos, hace un café de maravilla.

Peter: (a Marita) ¿Eres cafetera?

Marita: ¿Me preguntas si “tomo café”?

Peter: Ajá.

Marita: Sí, obvio que tomo.

Peter: ¡Pues esa máquina no hace café, hace alquimia!

Eva: Desde que nos separamos no hace otra cosa que alabar esa cafetera.

Marita: Y por qué se la regalaste.

Peter: No sé. Fue un momento en el que sentí que ella iba a ser el amor de mi vida para siempre y le regalé esa cafetera que me costó mucho.

Eva: Ojo, cuando nos separamos él se portó como un caballero. No me pidió que devolviera ninguno de los regalos que me había hecho.

Peter: Eso de pedir los regalos me parece muy ruin.

Marita: Pero, en este caso, si la máquina de café es tan extraordinaria pudieron haber hecho un trato, Eva tú no tomas café ahora que recuerdo o ¿empezaste tomar justo hoy?

Eva: Obvio que no, pero si vieras la cafetera te darías cuenta que es un perfecto adorno para la cocina.

Peter: Podrías enseñársela ahora, así la pobre de Marita deja de sorprenderse por lo que estamos diciendo.

Eva: Es verdad, que tonta, yo aquí gastando saliva cuando una imagen vale más que mil palabras.

Marita: La cafetera podrá estar muy bonita...

Peter: Esa cafetera, para decir la verdad, es una maquinaria del futuro.

Eva: Es toda de metal, pero no cualquier metal, es uno que brilla distinto.

Peter: Mírala bien, mírala toda.

Eva: Ven Marita, acá está.

Marita: No me interesa ver la cafetera Eva, discúlpame. Yo estoy intentando hablar de otra cosa. Yo pensé que estaban separados hace mucho tiempo atrás.

Peter: 56 días.

Marita: ¡Eso! mes y medio más o menos.

Eva: 56 días.

Marita: Lo tienen perfectamente contado.

Peter: Obvio, nunca me voy a olvidar el día que me separé de Eva.

Marita: ¿Ah sí? ¿Por qué? ¿Fue el día más feliz de tu vida? ¿O qué?

Peter: Para nada, fue terrible.

Marita: ¿Y por qué recuerdas cosas terribles?

Peter: ¿Por qué no? (Pausa) Lloramos 6 horas seguidas.

Eva: Lo recuerdo, desde las 12 del medio día hasta las 6 de la tarde aproximadamente.

Peter: Ninguno de los pudo ir a trabajar. Yo sentí que se partía la tierra y me tragaba; que se acababa el mundo.

Eva: Todo amaneció con una guerra fría, pero la tensión adentro de esta casa iba subiendo, nadie desayunó.

Peter y Eva: Solo fumábamos.

Eva: Fumábamos y todo se iba perfilando a que en cualquier momento explotaba la bomba.

Peter: Te corto un momento, Marita ¿Has sentido alguna vez esa contradicción de querer matar a quien deseas amar para siempre?

Marita: No, claro que no.

Peter: Eso sentí.

Eva: Peter se quedó parado al lado de la cafetera toda la mañana.

Peter: Cinco cafés me tomé ese día. La cabeza me latía ¡Bum, bum! Mil pensamientos por segundos.

Marita: ¿Para qué sigues recordando eso en vez de olvidarlo para siempre?

Peter: No todo en la vida son buenos recuerdos. Tuvimos lindos momentos, pero lo que pasó ese día fue monumental, nunca sufrí tanto.

Eva: Hasta que, al medio día cuando quise hacerme un té, se me cae la tetera al piso salpicando de agua caliente a Peter; allí todo explotó y bueno... lo que sigue lo sabes Marita, te lo conté. Te lo conté todo, eres mi mejor amiga.

Marita: Por eso me sorprende ver a Peter muy acomodado aquí.

Eva: Quizás nos empezamos a entender mejor al separarnos.

Marita: ¿Eva te estás escuchando?! ¿Me quieres dar a entender que la separación le hizo bien a su relación?

Eva: Es que... él vino después a pedir disculpas, no quería tener una enemiga.

Marita: Eso no me contaste.

Eva: Desapareciste, de pronto perdimos contacto.

Peter: Yo creo mucho en las energías.

Eva: Yo también.

Peter: Y, si estás mal con alguien, eso no te hace bien. Hay que tener el cosmos equilibrado, en paz.

Marita: ¡Va! Es posible que hoy por hoy ustedes sean la relación más estable de Guayaquil entonces.

Peter: Eva, prepárale un café por favor, esta conversación se está desviando.

Eva: Se lo preparo ahora (sale).

(Silencio)

Peter: Tomando una taza de café de esa máquina te vas a dar cuenta de que vale la pena.

Marita: Peter ustedes tuvieron una relación muy intensa y no se han dado tiempo para hacer el duelo.

Peter: Sí, te entiendo perfectamente y te digo algo: no necesité de ningún duelo. Yo lo que más ansiaba era estar en paz con Eva y ahora que estamos separamos lo estoy.

Marita: No te veo separado de Eva, me acabo de enterar que la visitas periódicamente. Vuelves al departamento donde vivían juntos, a sentarte en el mueble que compartías con ella y se daban cariño ¿a qué? ¿a tomar café? ¿te das cuenta de eso?

Peter: (Pausa) Sí. (Pausa) Aquí no sucede nada malo.

Marita: Le puedes pedir que te devuelva la cafetera y no vamos, santo remedio.

Peter: Imposible.

Marita: Imposible no, le vas a exigir que te la devuelva.

Peter: No puedo ir en contra de mi ética.

Marita: Me vale mierda tu ética, me la paso por el culo, ¿Peter eres idiota o te haces el gil o crees que soy una cabeza hueca?

Peter: ¡¡¡Shhh...!!! ¡¡Marita cállate que te va a escuch...!!

Marita: Me vale verga que me escuche. Me acaban prácticamente de revelar en mi cara que se están "culiando" ustedes dos todavía.

Peter: ¡¡¡¡Marita!!!!

Marita: ¡¡Y quieres que me quede callada!!

Eva: (Entrando) ¡Llegó el café!

Peter: ¡Por fin!

Marita: ¡Eva, devuélvele la cafetera!

Peter: ¡No!

Marita: Eva, si eres mi amiga devuélvele la cafetera.

Eva: ¿Qué está pasando Peter?

Marita: ¡Yo, estoy pasando! ¡¡Marita, está pasando!!

Peter: Es una locura, yo no quiero la cafetera de vuelta.

Marita: Te quieres seguir culeando a esta zorra entonces.

Eva: ¡Marita!

Peter: ¡Marita, la cafetera sería contraproducente!

Marita: ¿¿Contra quién??

Peter: Haría el efecto contrario. Escúchame. Si yo llego a llevarme esa cafetera para mi casa me la pasaría recordando a Eva todo el tiempo y me sería imposible superar la ruptura, porque esa cafetera es “de ella” y no “mía”. Cuando yo hago un regalo, ese objeto que doy, ya no me pertenece. Le pertenece a la otra persona. Entiende, llevármela sería nefasto, no asocio mi casa -donde vivo ahora- con ese aparato. No sabía que hacía tan ricos cafés, lo siento. ¡La compré porque me pareció bonita! nada más. Fue un descubrimiento y se la regalé en el aniversario. Es de ella toda entera.

Eva: (con la charola de café temblando) Marita pruébalo.

Marita: Ustedes me quieren volver loca. Quedaron sicópatas...

Peter: Esa cafetera yo no la siento mía, no se la puedo pedir.

Eva: Obvio que no, es hermosa, en mi cocina queda espectacular.

Marita: A ver... digan la verdad... ¡díganse la verdad! ustedes ya no quieren ser novios “solo tirar” ¡Solo se están tirando!

Peter y Eva: ¡¡Qué!!

Marita: ¡Sexo sin amor! ¡Eso!

Eva: Te estas pasando.

Marita: Como le gusta a este pendejo: ¡Sexo sin amor!

Peter: Cállate Marita te lo ruego.

Marita: ¿Qué? ¿te da vergüenza que sepa que nos revolcamos?

Eva: (pasiva) Lo que ustedes hagan es su problema.

Marita: Y nunca me has dicho un “Te quiero” ¿Te da vergüenza o no te da vergüenza?

Peter: No revelo mi intimidad así porque sí.

Eva: Yo no sabía nada de “lo de ustedes”.

Marita: Si no te lo contó es porque te quiere seguir tirando ¡es obvio Eva!

Peter: Eva y yo “NO” nos acostamos.

Marita: "REMEMBER" le dicen ahora. Ese sexo que tiene todo de placer y nada de culpa. ¡Ajá! Los descubrí.

Eva: Peter, se va a enfriar el café.

Marita: Solo porque fuiste antes que yo, pobrecita de mí: lunes primero que martes.

Peter: Marita, por lo que más quieras bébetelo antes que se enfríe y eche a perder.

Marita: ¡Ja! Ahora eres barista. Y esto me pasa por andar enamorándome como idiota.

Peter: Marita yo también te tengo amor, me has ayudado tanto a superar a Eva.

Eva: ¿En serio? Yo me preocupé por meses, estabas tan loco ese día.

Marita: Pues no te preocupes que conmigo está bien.

Eva: Me alegro mucho.

Peter: Discúlpame, nunca te conté que Marita me ayudó a superarlo. Lo he tenido en la punta de la lengua.

Eva: Me imagino, en estas tres veces que has venido...

Peter: Me he aguantado.

Marita: ¿Por qué será?

Peter: Porque eres su mejor amiga, ¿no crees que es mejor así?

Marita: Si, pero eso es cuestión de Eva y mía. Tú tenías que haberle dicho que ya estabas con alguien más.

Eva: Me lo dijo.

Marita: ¿Ah sí? ¿Qué dijo?

Eva: Peter me comentó que ya estaba saliendo con alguien.

Marita: ¡Ja! “saliendo” nada más.

Peter: ¿Qué querías que le dijera, Marita? ¿Estamos o no saliendo?

Eva: Y que la pasaba muy bien, hay química por lo que me contó.

Marita: ¡Sí! Tenemos mucho fuego.

Peter: Guardemos las cosas privadas para nosotros por favor.

(Marita lo besa fogosamente frente a Eva)

Marita: Peter, nos vamos.

Peter: A ver... Aclaro que yo llegué solo hasta acá... pero para evitar problemas está bien nos vamos juntos.

Eva: Mari... date un sorbito al menos.

Marita: (Bebe el café. Pausa.) Está bueno... muy bueno. Peter, solo conmigo podrás venir a tomar café a esta casa. ¿Está claro? Solo conmigo.

Peter: (Asiente) ...

Marita: Fue ese psicólogo online el que te recomendó venir a tomar café, ¿cierto?

Peter: Sí.

Marita: ¡Me lo imaginé! Hay cosas que no me gustan para nada de ese tipo, te lo digo con todo respeto.

Peter: Es contraproducente que me lleve la máquina, Marita.

Eva: Bueno... (Peter y Martita se van retirando) Cuídense mucho, chicos... ya saben las puertas de mi casa están abiertas, para los dos.

Marita: ¿En qué horario?

Eva: Por la tarde.

Peter: Vendremos entonces.

Marita: Gracias Eva.

(Beso en la mejilla)

Eva: No te pierdas, Mari.

Peter: Adiós Eva.

(Pausa)

Eva: Adiós.

Música expectante de trombones.


Apagón lento.


*Obra registrada con derechos de autor


* * * * *

*Esta obra fue escrita en la madrugada del lunes 9 de septiembre del 2019. Horas después, casi al finalizar el día, adopté a mi gatita Sol.

*Nunca ha sido estrenada. 



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