23/5/21

 



BRUTA

Escrita por Jorge Sandoval y Carolina Piechestein

 

ESCENA 1

Mujer con delantal de carnicería entra a escena. Colgando de su mano un pollo fresco tipo Mr. POLLO. Llega a una mesa en medio del escenario, tira el pollo encima de una tabla de picar y lo trocea violentamente con un hacha de cocina. Mientras transcurre la acción va empacando las presas de pollo en modestas bolsitas. 


Justo ahora que más lo necesito. No, no quiero. No quiero pensar, a veces es mejor no pensar. Lo siento. Justo ahora no quiero entender, no quiero. A veces es mejor no entender, justo ahora. Me haces falta. No es la costumbre de ti, aunque sí estoy muy acostumbrada a decir “nosotros”. ¿Dónde estás ahora? ¿Qué esperas para volver? ¿Hasta cuándo este sentir de no sentirte…? ¿Qué dije? ¿Dónde estás cuando despierto? ¿Qué haces? Ya no me dices “buenos días”. No has escrito. Extraño que estés aquí, a mi lado, simplemente, haciendo el plan del día.
Pensé que éramos perfectos, juntos.

Soñé que estabas con otra. De todas las pesadillas, esa es la más dura. ¿Por qué siempre pienso que son el amor de mi vida? ¿Hasta cuándo seguiré con esa idea de que cada hombre del que me enamoro es el indicado? Tanta expectativa tengo. Una fe ciega, enorme, ¡paquidérmica! En otra pesadilla, yo era un elefante, usaba las cuatro rodillas para hincarme y pedirte que no te fueras. Pero, luego, ya despierta, despeinada y con lagañas, pensé que realmente no te irías, solo me querías dar un susto. Pero mírame ahora. Tal vez… me sentí indestructible. Porque al lado tuyo, me siento indestructible. 

¿No toleré ya lo suficiente? ¿Cuánto se tiene que llorar para pagar la cuota, dejar de abandonarme y no repetir más esta situación? Estoy siempre con el mismo y cansado drama.

¿Podré volver a florecer? Me he deshojado a tal punto… ¿Las flores se pueden deshojar? Pero, si tienen pétalos… entonces los pétalos son hojas -o es que me pongo exageradamente rigurosa con el significado de las palabras y no disfruto de lo poético de la frase: “deshojando margaritas, deshojando margaritas”… que es una imagen del incierto futuro que vive el que se enamora. Y la palabra “deshojando” sugiere una acción continua, que no busca justificación, sino la resolución del dilema: me quiere, no me quiere… Ya olvidé lo que quería decir…
 
Cuando era más joven, en mi adolescencia, daba consejos. Mis amiguitas acudían a mí con sus corazoncitos rotos: llorando y gimiendo por ese primer amor ingenuo; todas representando a Julieta, pidiendo por su Romeo cariñoso y parlanchín, un Romeo que, hoy en día, ni sumergido en la más vana locura, se mataría por ellas. Desesperaditas, empapadas con lágrimas porque Barbie se quedó sola, Ken se fue de la casita tirando la puerta sin dar explicación. Pobres amiguitas. Yo les daba buenos consejos para que dejaran de llorar. Apelaba a cierta lógica clásica como: hay más peces en el mar; tú mereces algo mejor; a mí ni me caía bien; para mí que es homosexual…

¡Yo hablando de amor con tanta seguridad! ¿Por qué nunca me di a mí misma un buen consejo? ¿Por qué no me escuché? O, ¿Por qué no pedí un consejo? ¿Y a quién hubiera acudido? ¿Quién me podía dar un buen consejo? Quizás alguna de ellas, las amiguitas que inútiles para resolver sus conflictos, habrían sido efectivas resolviendo los míos. ¿O pensaron que yo no necesitaba un consejo? ¿Por qué pensaron que no necesitaba un consejo? ¡Me abandonaron, me subestimaron y me usaron! Me dieron un valor que no tengo y yo me lo creí. Porque siempre se necesita creer que uno vale algo, pero esa fama confunde y exagera. 

Escribo mucho para olvidarte. No. Hablo mucho para olvidarte. Hablo para recordar lo bueno y perdonar  lo malo. Hablo sin motivos y sin que nadie me lo pida. Hablo sabiendo que no es gratis… sabiendo que me puedo condenar, que todo puede ser usado en mi contra. Hablaré hasta escucharme a mí misma decir: que ya no me dueles, que no siento nada. Hablaré hasta no sentir, hasta ser una máquina.
Me hundo… me hundo en mis lágrimas, mismas lágrimas que forman y forman un río a mi alrededor y me ahogan, quizás. Quizás me lo imagino. Río correntoso, claro, en picada, con piedras que me demoran en la caída, cuando contra ellas me golpeo. Así, mientras me ahogo, también me duele y me siento viva. Algo se confirma cuando lo vemos agonizar y allí me doy cuenta de que la vida existe y en ciertos momentos lucha contra la muerte. Y yo me dejo ganar otra vez. 
El amor trabaja para la vida y el tiempo para la muerte.

Pollo. Pollo ¿Nadie quiere pollo? Me lo regalan en el trabajo, lo vendo más barato que ellos…si no lo vendo lo tengo que tirar a la basura. No tengo donde guardarlo, y tampoco como mucho pollo.  ¿Nadie? Bueno así es el negocio, así es la vida. 

Tira el pollo empacado al tacho de basura.

Empezaré a desechar todo lo que me recuerda a ti.




ESCENA 2


Habitación. Ella aparece en pijama (camisón con el signo de fuck-you). Vacía en el piso todo lo que contenían unas bolsas, estaban llenas de souvernires acumulados de su último noviazgo: botellas, cartas, envolturas de dulces, peluches, etc. Mientras revisa lo que ha caído guarda unas cosas y otras las deja en el piso. Luego se sienta en la cama y abre la computadora. Tiene su celular en la mano.


Re-ordeno mi vida. Ahora voy a aceptar a todos los hombres que ignoré porque estaba contigo ocupada siendo fiel. Y así los acepto... en Facebook, luego pondré que estoy soltera, ¡Vas a ver! Y subiré una foto mía para que vean lo buena persona que soy, otra con: lo inteligente que soy, otra con: lo madura que soy y otra con: lo irrepetible que puedo llegar a ser. Ahora Instagram. Cada día voy eliminando fotos tuyas, de dos en dos. Lo hago así para que no me empiecen a preguntar. Elimino una de los dos solos y otra grupal, como esta, ya que estos son tus amigos. El Twitter no lo uso, casi no lo uso; pero ya que me inspiré voy a escribir algo simple y muy... abstracto: "PENSANDO EN NO PENSAR". Parece dramático. "DESPIÉRTENME CUANDO PASE SEPTIEMBRE"  ¿”Qué es esto” dirá la gente, no? El título de alguna canción. Una sonata de Chopin intentará relacionar alguien… ¡Ya sé! una foto mía sonriendo. Algo concreto (se toma una foto sexy) y escribiría: "VOY A DEJAR ESTO POR AQUÍ". Pero esto sería una acción muy común de Facebook y esto es Twitter. Debería de escribir algo realmente interesante para lograr más seguidores, ¿no? Pero ahora no tengo nada que interese. Puedo inventar algo. Que me gané un premio, por ejemplo, y publicaría mis agradecimientos. Cerraría con un mensaje sugiriendo lo lindo que es agradecer y bla-bla... Mmm...  No sé qué premio podría ganar. ¿Por qué me resulta tan difícil esto? Pondré simplemente "PENSANDO EN NO PENSAR": es contradictorio y laberíntico. Una gran reflexión mía para el mundo que, como yo, sufre; que, como yo, duele; que, como yo, postea; que, como yo…. ¡No! Nada de eso. Mejor haré el mismo posteo en todos lados, de un solo click: la foto sugestiva y una frase. No. Una carita. Feliz. Con guiño. Listo. Ya pasé por las redes.

Hay cosas asquerosas que me hacen recordarte e inmediatamente las evito: Las series en Netflix, ver capítulos finales de series y, súbitamente, llorar. La música, dejaré de escucharla por un tiempo. Eliminaré toda la música que tengo: mp3, mp4, discos, carpetas, todo se va. Twitter, Facebook. ¡No, eso, no! No, Facebook es el único que me pregunta qué estoy pensando. Por ejemplo, ahora: "¡QUÉ DÍA DE MIERDA!" y carita de... Sueño. Con las zetas… ¡No la encuentro! Esta, con los ojitos cerrados, que parecen unas medialunas, amaga como si fueran de sueño, o modestia, ¿o hambre? ¡Ya! ¡La encontré! Menos mal. No quisiera confundir a mis seguidores. Y le agregaré una foto mía con… Pereza. ¡Eso! ¡Ay! No me deja subirla. ¡Maldito servicio de internet de mierda! ¡Ni en mis sueños habría una buena señal!! Ahí está. Publicado. SONIDO MENSAJE CELULAR
¿Ves? ¡Lo que me temía! Y no tardó ni un minuto en aparecer y arruinarme más el día. ¡Mi mamá! ¿Qué puso? A ver: "¿QUÉ TE PASA AHORA?" No le gusta que publique con malas palabras ni palabras extranjeras: “Chinga tu madre”, fue la semana pasada. La googleó y se dio cuenta. Se volvió loca por muchísimos días. Me volvió loca en distintas fotos. Mías. Porque estaba sacando el dedo. Y ahí está la cadena. Me manda cadenas de auto superación por mail. ¡No más cadenas te dije, mamá! Ahora no voy a hablar de ti. Y, aquí, te doy más material para googlear y no me importa nada.

Saca una foto de su camiseta con el signo de fuck-you. 

¡Apagaré la máquina! Por lo tanto, también se apagan mis acciones. Adiós.




ESCENA 3

La mujer duerme y empieza a soñar: Bar-Karaoke. Ella sentada en una silla, con un trago en la mano con el que juega y una mesita alta. Fuma. Hay un bidón de gasolina cerca.

Este silencio mata más que mil palabras. 
¡Qué maldita costumbre la tuya de darme las peores noticias, invitándome a tomar un trago! Como cuando te gustaba otra, más delgada y tetona… ¡Tetona! ¡Me arruinas la noche! Termino bebiendo de más y luego me beso a todos los de la barra.
¿Un café no  era más apropiado? Sí. Como no me gusta, no me arruinabas nada. Tal vez esperaba un final más digno, que me dieras, al menos, una rosa blanca por la paz. ¿Por qué no? Pero si no me la diste nunca durante la relación, ¿por qué me la vas a dar a ahora? Sí, las mujeres a veces pedimos tonterías, ¿no? ¿Acaso no se entiende lo que pedimos? ¿No? O… ¿Qué carajo queremos? ¿No? Me pregunto cuándo pedí yo que te gustara otra a ti. ¿Cuándo te pedí esa tontería? Y yo que me sentí tan culpable, ¿Te acuerdas? Lo que debí haber dicho es: “SEGURO LA OTRA SÍ COCINA RICO, ¿NO? PORQUE ESA PANZOTA NO TE LA DI YO”. 

Amor. Fui siempre aquello. Por eso me esperaba un mejor final porque fue una linda historia. La depresión será terrible. Nadie quiere que se termine la obra si está buena, pero aquí estoy. Sé muy bien cómo funciona esto. Tengo experiencia. Mucha. ¿Demasiada experiencia? No lo sé, no es la primera vez que -tal vez- elijo mal. O me eligen los malos porque yo nunca elijo. ¡Qué insegura soy! ¡Qué mal me siento! Me acuerdo de una escena en esa película muy famosa donde actúa… No me acuerdo quién actúa, pero él dice que ella hace cosas para agradar, pero nunca supo qué cosas le gustaban a ella. Todo para agradar. Hasta que un día  empieza a probar las múltiples formas de preparar un huevo. Hace huevo frito, huevo duro, huevo revuelto, huevo a la copa, etc. Eran actores muy famosos los que protagonizaban esta película, pero no me acuerdo cómo se llamaban. Tampoco recuerdo cuál le gustaba a ella, pero la pregunta es cuál me gusta a mí. ¿A dónde se van los buenos pensamientos cuando más los necesito? ¿Por qué me dejan justo ahora? …Me abandonan. Todos me abandonan. Ellos también. Abandonamos constantemente. Nos hemos acostumbrado a que esto sea algo natural, común, normal. Somos abandonadores profesionales, algunos.

Tengo una amiga a la que le cuesta tanto estar sola que siempre antes de abandonar a uno, ya tiene a otro. Chica precavida vale por dos, claro. El problema es cuando los dos, el uno y el otro, se dan cuenta y en mitad del relevo. Yo, la verdad, si quiero estar con otro, aviso y me voy. Aviso, pero también abandono. Es un círculo vicioso. Somos todos desechables. Tomamos lo que nos sirve y  lo que no, lo abandonamoooossssss.
¿Qué hay entre pensamiento y pensamiento? ¡El abandono de una idea, una idea no escogida, rechazada, dejada sola, aparte, destinada al olvido! O sea que cuando escogemos algo, también abandonamos algo. Escojo comer papas fritas. Abandono a las papas hornadas. Escojo a Sabina, abandono a Arjona: ¡No nos pueden gustar los dos! Escojo tequila. Más me vale abandonar la cerveza porque ahí sí empiezo a besarme a todos y luego me olvido. Te escogí a ti y abandoné a todos los otros que podrían haber sido. Abandoné.  Y ahora me dejaste sin opciones y me lo dices en un bar, karaoke, el mismo de la vez anterior y por la misma tetona. Quiero quemar este lugar.
¿Por qué abandonar tanto? ¿Los hombres lo hacen más, acaso? ¿O las mujeres? ¿Los marineros o las dulces sueños? ¿Los enamorados o los cretinos? ¿Por qué hay gente que hasta por amor abandona y otros que solo por puro hijos de puta…? ¿Quién abandona más a quién? 
¿Duele? Sí.  ¿Tendría esto fin? ¿Cuándo se terminará? ¿Terminaría si la persona regresara? Y este sentimiento tan terrible de soledad, ¿Se puede borrar? 
Me siento sola, por eso pregunto. Cuando más acompañada estoy es porque más sola me siento.
Usualmente buscaría a mis amigas, pero como te elegí a ti, ya me sacaron del grupo del Whatsapp. Aunque un amigo nunca abandona, ellos son los primeros en entender que el amor te pone bruta y siempre te dejan volver. 
Además, a mí me gusta leer.  Ese es mi consuelo. En internet googleo todas mis dudas a ver quién está pasando por lo mismo. Buen material he conseguido del tema.

Se escucha por los parlantes del bar una canción de Luis Miguel. Ella canta.

Te vas porque yo quiero que te vayas, a la hora que yo quiera te detengo, yo sé que mi cariño te hace falta porque quieras o no, yo soy tu dueño...¡Nadie es dueño de nadie, Luis Miguel! Te vas porque yo quiero que te vayas… Te A-BAN-DO-NAN. ¡Punto! No quiero dedicarte más pensamientos, para qué si no los escuchas. No te voy a odiar, no es ese mi destino. No debo. No quiero. No puedo. No voy a llorar porque no me lo merezco: No esta vez, por lo menos. Digo por lo menos porque me he equivocado antes, ¿Si? Pensaba que eran el amor de mi vida, les regalaba una fotito mía, de pequeña. Es que uno nunca sale mal en esas fotos, ni desnuda. Y ahí mismo le daba el mensaje de cómo le saldrían los hijos conmigo, por si acaso. Pero es un grave error darle la fotito, y más si es justo la que te tomaron en una situación especial y no existe otra copia en el mundo, y tu mamá te la dio por tus 15 años para que la conserves para siempre, y tú se la das a él que, cuando terminan, para olvidarte, la bota a la basura. Y ahí se fueron tus hermosos y únicos recuerdos heredados de tu mamá. Yo ya he perdido muchas fotos, un álbum por lo menos. Me he confundido varias veces con el amor. Esta, la verdad, no me la esperaba. Fui todo lo que pude, lo que pensé que sería mejor, lo intenté. No voy a llorar porque no me lo merezco. No, esta vez fue una buena vez. Tal vez, la mejor. Yo no tendría que estar triste por todo ese hermoso tiempo que pasamos porque he aprendido tanto de ti y te amo. Yo no debería llorar… ¿Tú estás seguro? 

Se pone cerca del bidón. Luego hacia el final de la escena tirará gasolina por todos lados e intentará incendiar el bar.

Me quiero morir… Quiero morir y volver a vivir. Quiero vivir mis lentos . Saborear la vagancia, sin remordimientos. Quiero morir y volver a vivir. Quiero volver al mar siendo una niña y quiero volver a sentir esa emoción de la primera vez . Quiero morir y volver a vivir. Y si olvido todo lo vivido. Que muera todo lo que abandoné. ¿Yo… lo abandoné?
Es la soledad que me hace decir estas cosas. ¡Se ha enamorado de mí, la muy condenada! Ya, basta.  ¡Ya, basta! ¡Es la soledad!  Pensé que ya la había abandonado, pero vuelve, siempre vuelve. ¡Ya basta! Y vuelve y basta. Es por estar sola, ya basta… 




ESCENA 4

Habitación. Se despierta exaltada. Largo silencio. Sonarán mensajes en el celular.

¡Basta! ¡Ya basta! ... 
Y ahora me mandan consejos para superar la ruptura. Una amiga me dice que hay más peces en el mar. ¡Me repite mis consejos! ¡Mamá! ¡Qué quiere esa señora! Que ella a esta edad ya estaba casada… 
Es que no termino de entender si soy una niña o soy una mujer.




ESCENA 5
 

Calle. Ella disfrazada pollo entrega volantes publicitarios a los transeúntes.


Duele. Porque yo sí necesito una vida contigo, pero tú no conmigo. Duele porque no te puedo controlar y te has vuelto impermeable. Un pensamiento cruza por mi mente: No soy la indicada. Y ahora viene el maldito tiempo a decir que lo espere. Que espere qué. ¿Más tiempo? Perder más tiempo: ¿Y yo, qué? No voy a esperar. Solo quiero despertar y verte de nuevo a mi lado, abrazándome, enredándome en ti, y subiendo fotos a las redes. Me faltan fuerzas a veces para levantarme. Esto debería desaparecer con los días, pero, en mi caso, se intensifica. Cada día lloro más. Por lo menos, voy a perder peso, eso seguro. Si hay algo bueno del desamor es eso. ¡El perder peso! Corta con tu pareja si la dieta no funciona. Para mí, es infalible. Eso, más una dosis diaria de Amy Winehouse y estoy flaquita.

Momento onírico: Ella imagina que está en un escenario cantando WAKE UP ALONE de Amy Winhouse. Coreografía, interpretación, canta la letra traducida al español

Está bien, en el día me mantengo ocupada. 
Lo suficientemente atada, 
así no tengo que preguntarme dónde está él. 
Me enfermé tanto de llorar, 
tanto últimamente que cuando me doy cuenta, 
doy  un giro de 180. 

Me mantengo despierta y limpio la casa. 
Por lo menos, no estoy borracha, 
así no tengo que pensar en pensar.
Ese silencioso sentido inseguridad, 
que a todos nos da, 
desaparece cuando  oscurece.
 
Su cara, en mis sueños, me revuelve las entrañas, 
me llena de pavor, empapada hasta el alma. 
Él nada en mis ojos, junto a la cama. 
Me vierto sobre él, derritiéndome,
y despierto sola. 

Con respecto a mi corazón, 
prefiero no dormir. 
Si me detengo un segundo, 
me alcanza el sueño y me falta el aliento. 
Este dolor en mi pecho, 
porque mi día ya está hecho. 
Me cubre esa hija de la meretriz oscuridad 
y no puedo ni quiero verlo. 

Mi sangre corre fría y me enfrento a él. 
Es todo lo que puedo hacer para no enloquecer. 
Ahogándolo en mí, 
y no he podido huir.  
Su cara, en mis sueños, me arranca las tripas. 
Lo sigo ahogando con mi miedo, 
pero él nada en mis ojos junto a la cama.
 
Y yo, con el alma empapada, disuelta, 
a cuentagotas y a borbotones también, 
me derramo sobre él y me despierto sola
 y me despierto solaaaaa.
y borro todas tus fotos de un solo click 
y me despierto sola y sigoooo solaaaa.

Fin de momento onírico: Regresa a su realidad, mientras bailaba se tiró al piso y borró todas sus fotos del Instagram.

¿Qué hice? Ahora todos me van a acosar. ¿Qué fue lo que pasó? 

Timbra el celular.

¿Hola, si? ¿Que porqué borré las fotos? Fue un accidente haber estado con él.




ESCENA 6

Habitación muy desordenada, cosas por todos lados. Ella aún disfrazada de pollo. Se la ve buscando algo bajo la cama, un chocolate, lo encuentra y come.

Y mamá, ¿Qué dice de todo esto? Mamá, tú tienes razón: No soy una mujer madura, soy una niña caprichosa que se hace tatuajes de estrellas. Estoy loca, mamá, y, como alguna vez me dijiste, me va a costar encontrar marido con esta profesión.
Quiero, acaso, hablar sólo de mamá. Es allá adónde van todas mis  aventuras. Hablo de aventuras porque es eso constantemente mi vida. Cortar, cortar, cortar, postear, postear, postear, hablar, hablar, callar. 
El silencio siempre ayuda con los problemas. No hay que buscar culpables. Hay que callar para no herir, aunque haya mucho que decir. Es el silencio o irse a comprar zapatos. ¡Cómo me calma buscar ofertas! Perderme buscando el zapato justo, encontrarlo y que no haya de mi talla. Y que eso se transforme en mi gran y único problema del día, nada más. Encontrar un buen zapato con una buena oferta, en silencio. Pero, a veces, cuando no hay de mi talla, no hay del color que me gusta o cuando no hay oferta, no hay silencio. Y, por eso, tengo zapatos que nunca uso. Me conformo con cualquier cosa y el silencio ya no es solución. Hay que hablar con la vendedora, con el dueño de la tienda, con el dueño del mall; hay que preguntarle amablemente si no hay posibilidad de cambio. Quiero cambiar.  
Esa mujer es una fortaleza porque, incluso, estuvo a punto de morir y resistió. Jamás le pregunté todo lo que pasó en ese momento por su mente. Lo haré   ahora. Quiero saber más de ella, encontrarme ahí donde las dos somos una. Porque madre e hija han roto un lazo importante. Quiero hablar. Tal vez, romper el silencio.
Mamá solía vestirme a la moda. Una vez me puso un pantalón que decían era como un chicle o tal vez yo le puse así y luego se llamó licra y, por culpa de la globalización y el adefesio, ahora se llaman leggings. Era turquesa y recuerdo a mis primos  diciéndome: “¿Cómo dijiste que se llamaba tu nuevo pantalón?” “¡Chicle!”, respondía porque me parecía un nombre perfecto. Y ellos corrían a pellizcarme las piernas y pedían que les diera un poco. ¡Me las querían mascar! ¡Qué horrorosos y peligrosos  me parecen ahora! Creo que no los voy a usar más. 
Quieren hacer un bien y las cosas no salen como piensan. Esa debe ser la vida de los padres porque simplemente no les sale. Ella, mamá, intentó educarme de una forma pero yo no encajaba, no entendía, no quería entender, no me importaba, me cansaba, quería otras cosas. A medida que he crecido en sabiduría y no de cuerpo he ido captando más y más lo que ella había querido decirme. 
Nunca me recibía al llegar del colegio. La recibía yo, cuando ella llegaba de trabajar. Yo estaba estudiando, a veces ya hasta había cocinado. No entendía lo que era ayudar en casa, sólo sabía que tenía que colaborar. Cocinar realmente es muy fácil, es más fácil, incluso, que hablar. Lo difícil es hacerlo siempre con amor o tener alguien a quien amar. Es muy fácil cocinar, lo difícil es... no pasarse de sal. 
Recuerdo a Mamá en la cocina y yo entrando para que me enseñe a cocinar. Me decía “un pellizco de sal, un pellizco de aceite, un pellizco de pimienta...”, pero cuánto es un pellizco, dije yo. “¡Oooouch! OK, ya entendí”. Es muy fácil cocinar, lo difícil es que todos los días te salga rico. ¿Y si no quiero aprender? No quiero.”¡Oooouch! OK, ya entendí”. Es muy fácil cocinar, todo se mide con un pellizco.
¿Cuántos novios tuvo mamá? ¿Se molestará si le pregunto de nuevo? ¿Y si estoy hablando de más? Ya no soy una niña, tengo que hablar con ella. Voy a hablar con mamá, disfrazada, de mujercita.

Como por arte de magia cambia rápidamente su disfraz por una vestimenta muy conservadora. 

Así se ven las mujeres adultas, ¿Verdad? Tacos. Tampoco tanto maquillaje, no queremos parecer putas, ellos no quieren que me vea como una puta. Allá voy… ¡Mamá, abre la puerta! ¿Y si no quiero casarme nunca? ¿Y si tengo miedo de casarme? No vas a estar ahí siempre para defenderme. Tengo que aprender a estar sola, de verdad. 

Hay cosas que siempre me van a hacer llorar. Las cadenas de mail, por ejemplo. Mi mamá me manda siempre una cuando estoy con algún estado depresivo en Facebook. Una vez seguí al amor a otro país y que te abandonen en tierras extranjeras, debo admitir, le da un color más dramático al asunto. Bueno, mi mamá, obvio, manda su cadena de auxilio ante mi mal y decido  meterme a un ciber para verla: Eran todas frases de superación muy lindas, pero sobre fotos de mujeres desnudas y muy sugerentes, tocándose una con la otra. Logré cerrarla rápido y saltar al siguiente mail: Otra cadena de mamá, con frases muy hermosas y las mismas fotos de mujeres desnudas, algo sugerentes, tocándose una con otra. ¿Qué no hay más fotos para hacer cadenas? Me sacaron del ciber pensando que veía pornografía. Mamá quiere ayudarme, pero parece que piensa que soy lesbiana. ¡No más cadenas! ¡No lo soy! 
He intentado desmentirte, pero has ganado. No tuviste razón esta vez porque para ganar tendría yo que dejar mi vida, casarme y tener un hijo. Estoy más lejos de eso, más lejos que ayer. Que me case  con cualquiera es lo que quieren. Y que me divorcie luego es lo que quieren, que está muy bien visto ahora, y tener una segunda juventud. Prefiero la soledad.



ESCENA 7


Ella vestida de luto. Con una vela camina hacia un altar a medio hacer, lo arregla, enciende sus velas y empieza la despedida.


La muerte. El luto. Una pérdida... 
Algo que desaparece súbitamente. No lo ves venir, no se premoniza, no hay una enfermedad previa que anticipe lo fatal. Siempre los tontos somos los últimos en enterarnos. Los crédulos somos los últimos en enterarnos que eso no existe. O que murió y solo queda descansar en paz. A veces  simplemente hay que dejar descansar . No sé si puedo dejarlo descansar. Uso la risa para evitar el dolor. Adentro llevo un calvario lamentando, más que tu abandono, el olvido. Y, ahora, debo ver la vida de buena manera y seguir. ¿Cómo coño se hace eso? 
No quiero olvidarte. No te saco de mi sistema. Tomaría unos tres años salir de aquí. Tengo la pócima para volverte a enamorar. ¿Quieres saber cuándo pasará? No depende de mí. Yo ya no dependo de mí. No estoy bien por eso no quiero depender de mí ahora, por ahora. Es tan difícil encontrar consuelo que preferiría no sufrir. 
Pero tomo en serio situaciones como estas. Me transformo y todo me hace llorar: un abrazo, una envoltura de chocolate, una película. Ni siquiera la película, ¡el tráiler mismo! Una canción infantil me haría llorar. Una frase en la que se mencione la fuerza interior. Esa fuerza interior que no se tiene y que nadie la tiene. También me hace llorar intentar, fracasar, intentar, fracasar, intentar, fracasar. Intentar con todo mi ser y fracasar. Y que me llamen BRUTA. 
La voluntad, ¿Qué es eso? Y te odio. ¡Claro que lo sabes! Sí, eso me ayuda a detener el llanto. Odiar, recordar que te odio. Por abandonarme, por malgastar así mi corazón. El que más ama siempre es el que pierde. Y no lo digo yo, lo dice un filósofo muy importante, no recuerdo el nombre. En una relación el que  más ama termina sufriendo dijo, pero también ese que sufre fue el que más gozó del amor. 
No te veo, no te veo llorar ni hablando algo de mí. No te veo extrañándome. No te veo. Hay una cara que es de extrañar que hace la gente. Se te caen los cachetes, buscas dónde mirar fijo, suspiras. Buscas un buen lugar para mirar fijo porque se te pierde la mirada sino, no te veo. Espero encontrarte en otro momento y si es que te he perdonado, tal vez, podríamos volver a intentarlo. Y si no te he perdonado, te voy a ignorar, para que sufras lo mismo que  yo. ¿Qué gano con que sufras? Una, me vengo y hago justicia al mismo tiempo. El yin-yang de los chinos. Equilibro el mundo y logro que te pongas en mis zapatos y entiendas cómo quedé, hecha restos.
Necesito un cono del silencio donde poder gritar. Quiero romper un vidrio a punta de gritos, estrellarme contra el vidrio a gritos y romperme como un vidrio con un gran grito. Quiero huir de mí, de este enloquecimiento que me deprime, actuando una vida que no es vida, que esto no es nada más que un juego. 
Después de todo, los consejos que di a mis amiguitas no eran buenos. Las series te las pedía yo y hasta no terminarlas no te podías ir. Aguantaste todas mis borracheras, incluso, cuando me besaba con otros. Dos likes por día te pedí siempre en mis fotos. Debí bajártelo a uno solo. ¡Debí dejar que subieras las fotos que quisieras! 
Mamá, lo hiciste bien. Yo soy una cabeza dura que no termina de entender. Soy desordenada, egoísta, y distraída. ¡Ya basta! Siento que he perdido ya mucho tiempo en esto, en esta soledad, en esta tristeza. Quiero morir, volver a vivir. He perdido muchos paseos en el parque, caídas de sol con amigos que he perdido, un almuerzo familiar en domingos que he perdido, escuchar a la abuela, un diente de león, un bolero, mirar, ser… Creo en la reencarnación. Me gustaría ser un pollo. Calmar el hambre. Debo morir y volver a vivir ¿Matarme? No es lo que estoy diciendo. No me voy a enterrar a mí. Es a Bruta, a esto que sigo repitiendo. Esto debe morir para yo poder volver a vivir, volver a intentar, volver a amar.



ESCENA 8
 
Sacándose selfis en diferentes poses.
     
¿Qué? 
Y ahora voy a poner "Volviendo a empezar" 
… ¡Ya me puso un like mi mamá!


Apagón 



* * * *

*Texto creado en conjunto con Carolina Piechestein
en el año 2015
*Estrenada en la sala experimental del Teatro Centro de Arte 
en el 2016


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