29/4/21

 



  Teatro Deportivo 

 El Tenis 




  Personajes  
 La Maga Dascar 
 Virginia Innocenti 
  


 PRÓLOGO 
Maga: Hoy es domingo. Son las 11 de la noche. Estoy sola como pueden ver… les voy a contar algo, escúchenme; aunque no estoy acostumbrada a contar sino más bien a que me cuenten, pero bueno, aquí les va: Yo he vivido transitando de un lugar a otro, mi madre me dejó abandonada en un orfanato, luego de unos años las hermanitas me dieron en adopción; doce años esperé hasta que una familia me llevase. Pero la espera valió la pena porque ellos me cuidaron muy bien y me hicieron feliz, mientras duró, claro, porque duró poco mi felicidad eso sí. Mis padres adoptivos tuvieron un accidente, viajando en un avión, el avión se cayó. Y bueno me quedé sola otra vez. Pasé deambulando por las calles unas semanas porque la casa donde vivíamos era alquilada y me sacaron. Caminé hasta que me encontré con una mujer muy agradable, que me inspiró curiosidad, ella estaba en un lugar muy popular ‘’Carnaby Street’’ de Londres, porque todo esto no pasó aquí a la vueltita, pasó en Londres. Arrimada a un poste, leyéndole la mano a cada turista que pasaba y diciendo palabras mágicas. Era todo un misterio porque mirándola bien se parecía mucho a mí, con una sonrisa en los labios y una mirada profunda y a la vez intrigante. Bueno, para terminar de contar me quedé junto a ella por un tiempo y aprendí mucho. No sé si decir que me adoptó, pero estuve con ella muchísimos años, hasta que un día me dio esta varita y no la vi más ¿Dónde se fue? no sé. El problema es que esta varita venía funcionando bien, hasta hoy en la mañana, que quise desayunar y no valió más, ahora se ha convertido en un palito cualquiera ¿Qué hago? dije yo... Y aquí he venido... esta es la historia en la cual yo tengo que recuperar la magia que perdí.  
  
Virginia: (jugando tenis cada tanto jadea como Sharapova) Bueno, yo soy tenista y prácticamente vivo en el Tenis Club, que es donde entreno de lunes a lunes. Las personas con las que entreno son literalmente mi segunda familia. Junto a ellos he pasado por victorias y derrotas. Alegrías y tristezas que me han llevado hasta donde estoy. En comparación con las otras chicas que llevan casi toda su vida jugando y entrenado, se podría decir que soy bastante nueva en todo esto. Yo empecé hace unos tres años y hasta ahora, diría que lo he hecho bastante bien. Los instructores me han dicho que tengo un talento innato, que tengo magia en la raqueta. Aunque no sé qué tan cierto sea eso. Actualmente, estoy en el puesto trece de la sub 18 de mujeres, pero eso va a cambiar dentro de poco, porque el próximo sábado, estoy determinada a subir uno o dos puestos en un mismo set. (logra un punto de bolea) ¡Bien! He pasado meses trabajando en mi saque y al fin estoy haciendo espectacular, incluso mejor que cuando llegue a las finales del G1 en Quito el año pasado. (saca y logra un As) ¡Vamos! Entonces, en serio, no puedo perder. Estoy bastante optimista con el torneo. Voy a jugar con quien tenga que jugar y estaré lista para lo que tenga que venir.   
   
 

 Cuadro 1    
En las afueras del Tenis Club. 
 
Maga: Colocolo-minastagamos-kunto-mecostea-salvakeratina ¡Up up! ¡Up uup 
Virginia: ¡Una bruja!  
Maga: Nada de bruja, soy una maga.  
Virginia: Bueno, si usted dice.  
Maga: Mira esta varita, está llena de magia. ¿Tú también tienes una varita?  
Virginia: Yo pienso: típico, me quiere hacer el cuento del tío. Estafa. Violencia. ¿De qué forma me van a matar? Sus secuaces van a aparecer por los cuatro costados con ametralladoras y armas blancas. Y yo voy a salir en todos los periódicos y voy a quedar eterna y efímera en el puesto trece de la sub 18 de mujeres... No, no quiero, no me sirve. No me interesa.  
Maga: Una tenista… Te vendo esta varita.  
Virginia: No tengo dinero.  
Maga: Entonces te la intercambio por tu raqueta.  
Virginia: No gracias.  
Maga: Te va a servir más q la raqueta.  
Virginia: No vieja loca.  
Maga: No se dejar de dar lástima con la mirada.  
Virginia queda tocada por la suave voz de La Maga Dascar 
Virginia: (Intenta gritar algunas veces sin poder) Intento gritar, pero no me sale. De golpe comprendo que estoy sola. ¿Porque tengo que detenerme a pensar en eso? Yo también tengo mis propios problemas y eso no me hace feliz ni me enorgullece ni nada. Usted y yo estamos solas. ¿Por qué le digo eso? No sé por qué le digo.  
Maga: No se dejar de dar lastima con la mirada. Discúlpame.  
Virginia: ¡¿Qué?!  
Maga: No sé cómo decirlo, mi varita, esta varita ya no sirve. Es tremendo. Mire le cuento, esta varita es mi herencia y hacía todo con ella, y esta mañana que quise bajarme un mango para desayunar la sacudí y la sacudí ¿y qué cree? ¡No funciono!  
Virginia: Mire señora le digo la verdad… no sé dónde arreglan varitas mágicas.  
Maga: ¿En serio? Pero usted es tenista y me puede ayudar, yo escuche que hay una tenista con mucha magia.  
Virginia: Espere, espere ¿de qué me está hablando?  
Maga: Usted sabe de q le estoy hablando. Usted es tenista (llora) ¿Qué le cuesta?  
Virginia: ¿Por qué llora?  
Maga: Porque estoy desesperada, pero no lloro...  
Virginia: Sí, sí llora.  
Maga: No...  
Virginia: ¿Por qué me cuenta todo esto a mí? ¿Cómo se llama usted? ¿Quién es?  
Maga: Sabe qué, ya no importa (amaga irse) Yo soy La Maga Dascar 
Virginia: ¡Y yo soy Virginia Innocenti! Y le digo algo, muchas veces la paso mal en mi vida, Maga. Yo también tengo mis problemas. Eso no le da derecho a detenerme de esta manera.  
Maga: No, para nada. No es eso. Escuche, yo era una maga muy prolifera, pero ayer sin ningún motivo mi varita dejo de funcionar, se me agoto la magia. Y yo necesito una varita mágica para seguir con mi vida. Yo no sé vivir sin varita.  
Virginia: Me toma el brazo con demasiada fuerza.  
Maga: Yo escuche muy bien que existía una tenista con mucha magia y tú tienes cara de ser esa tenista.  
Virginia: (grita) Las crónicas más terribles pueden comenzar así. Desde un auto me van a disparar, así, instantáneamente. Me van a matar en cualquier momento y ahí sabré como va a ser mi turno de victima en esta ciudad violenta.  
Maga: No te voy a alargar el cuento. Necesito toda la magia q tengas.  
Virginia: (Muestra las manos) Mire Maga, ¡Yo no tengo una varita!  
Maga: Tienes unas manos muy especiales.  
Virginia: Esta mujer me paraliza. Tiene poderes. Tal vez no muera. Tal vez me vendan a un país de Asia. Tal vez no muera, pero tal vez deje de jugar tenis y de hacer lo q me gusta.  
Maga: Piénsalo como un sorteo. Saliste elegida por tener unas manos muy especiales (ríe)  
Virginia: ¿Y qué me gano?  
Maga: Esta varita claro (Da su varita y le quita la raqueta y el bolso)  
Virginia: (llora) Esto me pasa por venir al centro. El centro es difícil.  ¿Dónde termina exactamente el centro? ¿Y dónde empezará el centro sur? ¿Y el norte, para dónde es? ¿Cuántos nortes hay? ¿Y el centro norte? ¿No existe? ¿Por qué la avenida de Quito es la principal de Guayaquil?  ¿Alguien sabrá eso?  
 

  
 Cuadro 2    
La Maga Dascar intenta jugar tenis con mucho ímpetu.  
 
Maga: (intentando un hechizo con la raqueta) Kolokolo-minastagamos. Ustedes se preguntarán qué significa Kolokolo-minastagamos. Eso tiene q ver con el ombú, que es un árbol de raíces gigantes. “Koloko” quiere decir... otra cosa, pero “Minastagamos” quiere decir ombú. “Kolokolo” significaría algo así como ‘había una vez’ o ‘hace mucho tiempo atrás ocurrió lo siguiente´ El ombú es un árbol que se une a otro por sus ramas, sus ramas crecen y crecen hasta que se encuentran con las raíces de otro ombú y se abrazan para siempre bajo la tierra, todo esto lo hacen con mucha alegría.  
Virginia: ¡Oh no! Sabía q venir al centro todos los días me iba a traer problemas…¡Ey maga! Por aquí... aquí estoy ¿Me puede hacer un favor?  
Maga: Sí claro, el que tú quieras.  
Virginia: Suélteme rápido, tengo que cumplir las horas de descanso necesarias para el entrenamiento de mañana.  
Maga: No imposible, justo ahora que te he encontrado como se encuentran las raíces del ombú y no se separan nunca más.  
Virginia: Escúcheme maga, está bien. Le digo la verdad. Sí tengo plata y le voy a comprar la varita. ¿Cuánto cuesta? Volvamos atrás, a la puerta del tenis club que yo le compro la varita.  
Maga: El tenis club... el tenis club... ah sí... ahí fue donde nos conocimos creo. Bueno yo tengo ahora esta raqueta y necesito que me enseñes a usarla para unos hechizos que son de suma urgencia.  
Virginia: Maga usted no va aprender a usar la raqueta de un día para otro.  
Maga: ¿Ah no?  
Virginia: Pues claro, va a tener que entrenar 6 horas al día, los 7 días a la semana y durante toda su vida para aprender a jugar tenis, sin contar las 12 horas de descanso y la alimentación adecuada. Y tal vez así, pueda llegar al puesto 20 o 21.  
Maga: (apunta la raqueta a Virginia) ¡Cállate!  
Virginia: Cuidado me pega Maga.  
Maga: ¡¡Cállate!!  
Virginia: Tenga cuidado con esa raqueta.  
Maga: ¡¡Cállate!!  
Virginia se cubre. 
Maga: Soy un fracaso, ya ni un mísero hechizo me sale.  
Virginia: Maga... si quiere le puedo enseñar un movimiento.  
Maga: Sí estaría muy bueno.  
Virginia: Bien. Présteme la raqueta.  
Maga: Obvio que no se la voy a dar. Me trataste se engañar.  
Virginia: Ya, está bien. Yo hago el movimiento acá, y usted lo repite allá. ¿Está lista?  
Maga: Lista.  
Virginia: Bueno antes de empezar, le voy a decir los golpes que existen. Tenemos tres tipos de saque: kick, plano y slice. Luego la derecha que se le puede pegar plana o con efecto, aunque siempre es preferible pegarle con efecto. Luego tenemos el revés que se puede pegar con una o dos manos, depende como sea más cómodo para ti. También hay el slice de revés y de derecha, este es un golpe de defensa y precisión, luego tenemos la devolución, además de la volea y el remate. Estos son solo los básicos. Pero preste atención, que le voy a decir el golpe más importante de todas: el tiro Virginia, que lo inventé yo. Y el movimiento es el siguiente.  
Hace el tiro Virginia que consta de dos vueltas en el eje y mirando para otro lado le pega potentemente a la pelota. La Maga se sorprende, lo intenta y abandona la situación en el primer giro.  
Maga: Es imposible, no puedo.  
Virginia: Pues claro, me tomo mucho tiempo perfeccionar los movimientos. Y es por eso mismo que dicen que tengo magia en la raqueta.  
Maga: Lo puedes hacer otra vez, pero un poquito más lento.  
Virginia acepta, repite en cámara lenta los giros y acelera al pegarle a la pelota. La Maga intenta con todo el ímpetu los giros y termina por los suelos.  
Virginia: ¡¡Oh nooo!! ¡¡Mi raqueta!!   
   
  
 Cuadro 3    
La Maga Dascar jugando al tenis de forma perfecta. Virginia sentada a un costado de la cancha es la jueza del partido.   
 
Virginia: No digan nada, ya sé lo que están pensando. Esta bruja juega mejor que yo.  
Maga: Nada de bruja, soy una maga (exigiéndose en un golpe) ¡Ha!  
Virginia:  Fue fuera.  
Maga: ¡No! Pegó en la línea (sigue jugando) ¡Ha!  
Virginia hace una mueca. La Maga sigue voleando, lo hace perfecto.  
Maga: (saca un tiro potente) ¡Ha! ¡Punto, sí!  
Virginia:  Punto para la maga.  
Maga: ¡Punto y partido!  
Virginia:  Punto y partido para la maga.  
Maga: ¿Cómo está mi revés? ¿Lo ves bien? ¿Te gusta?  
Virginia:  Honestamente... le va a tocar practicar bastante maga.  
Maga: Yo lo siento un poco flojo nada más.  
Virginia:  Ufff... flojísimo. Usted no tiene buenas muñecas.  
Maga: No creas, míralas. Yo pienso que ya casi estoy. Pero tengo una duda.  
Virginia: ¿Ya casi estás? ¿Ya casi estás para qué?  
Maga: Para el Challenger 
Virginia: ¿Qué Challenger 
Maga: ¡Ups! No te lo quería decir porque tu nombre no figuraba en la lista, pero esta mañana me llego una carta, quiero decir, una invitación para el próximo Challenger en Estados Unidos.   
Virginia: ¡¿Qué?!    
Maga: Lee.  
La Maga le da un sobre, Virginia lo abre y saca la carta, la lee.   
Virginia: ¡Las crónicas más terribles del tenis han empezado así! Una se esfuerza toda la vida, entregándolo todo a un deporte, que digo deporte, un sueño. ¿Y para qué? Para que venga cualquier hija del vecino y con solo tener una historia triste llegue más lejos. De que sirvió madrugar tanto, ¿cuidarme en la alimentación y entrenar duro? Si es que lo único que quiero ahora que me hayan matado en el centro.  
Maga: (llamando) Virginia... Virginia... ¿Tú sabes donde se saca la visa para Estados Unidos?  
Virginia:  No.  Nunca he viajado a Estados Unidos.   
Maga: ...Pero pensándolo bien, a mí no me interesa viajar a Estados Unidos. Si quieres anda tú, te regalo mi invitación.  
Virginia queda con el brazo estirado al intentar devolverle la carta a La Maga. 
Virginia: (llenándose de ira) Mire Maga, yo puedo aceptar que usted me secuestre, que me haya quitado la raqueta y hasta que haya aprendido a jugar igual que yo. Pero lo que nunca permitiré es la humillación constante de la que soy victima por parte suya. Todo lo que tengo, yo me lo he ganado por mérito propio y no por regalos. Yo sé que todos andan diciendo que el entrenador está enamorado de mí y por eso estoy en el puesto 13. Pero no es así, eso solo es la envidia de las otras chicas. Yo merezco el Challenger por todo el esfuerzo que he hecho estos años. Esfuerzo que se ha ido a la basura por su culpa, al secuestrarme de esta manera.  
Maga: Estás exagerando.  
Virginia: ¡No! Por su culpa he desparecido del ranking. Nadie me conoce ya. Estaré en el puesto 85-86 a esta altura (llora).  
Maga: ¡Qué dramática! Te decía que tengo una duda, es sobre el tiro Virginia. Lo quiero hacer bien. Ese tiro será mi salvación para recuperar la magia que perdí.  
Virginia:  Maga, usted nunca va a recuperar la magia que perdió. No se gaste en aprender a jugar tenis, no volverá la magia. Copiando mi tiro Virginia, no le servirá de nada. Deje ya esa raqueta vieja loca, allí no va a encontrar nada porque la magia está en mí. En mi mano ¡en mi muñeca! ¡¡en todo mi brazo!!  
Virginia agita su brazo al cielo, aparecen truenos y relámpagos. La Maga asombrada, suelta la raqueta.  
Maga: (Señalando el brazo de Virginia) Quiero ese brazo ¡Dámelo!  
Virginia: ¡No! El brazo es mío.  
Maga: Pero lo necesito.  
Virginia:  Jamás lo tendrás, mi magia es mía, es personal ¡Auxilio!  
Maga: ¡Dámelo para acá!  
   
  
 Epílogo 
Se ve a los lejos el cuerpo de Virginia en el piso, está inerte, le falta una extremidad. La Maga a un costado sostiene el brazo derecho de Virginia. Apuntándolo al cielo hace gestos intentando un truco de magia o invocando algo que no se sabe muy bien qué es. Aquello no produce ningún efecto. Frunce el ceño. Tira el brazo al piso. Camina hacia acá arrastrando los pies.  
Maga: Muchachita de mierda, me mintió.  
La Maga se detiene, mira al lector y se le ocurre decirle.  
Maga: Hola. Usted tiene cara de que tiene magia escondida, ¿o me equivoco?  Fin.
  
  
  

*Obra registrada con derechos de autor.


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*Fue escrita en el año 2019 para Sandy Sánchez y Camila Barandearán, alumnas del taller de actuación.

*Es una versión muy propia de otra obra.


 

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