SERIE: CITAS A CIEGAS (2/8)
la CITA 2: MARCELA y JULIÁN
PERSONAJES
Marcela: Empresaria exitosa. Inexpresiva, nunca intenta agradar. Desconfiada. Salió a su madre.
Julián: En su cuerpo denota fuerza muscular por genética, no de gimnasio.
Bar. Marcela llegando un poco tarde.
Marcela: ¿Eres Julián?
Julián: Sí.
Marcela: ¿Julián para la cita?
Julián: Ese mismo.
Marcela: Ok. (estira el brazo) Soy Marcela, mucho gusto.
Julián: El gusto es mío señorita.
(Silencio entre los dos)
Marcela: Puedes decirme Marcela.
Julián: Está bien. Le decía señorita por respeto.
Marcela: Así me dicen los empleados.
Julián: ¡Ah! Disculpe. Tiene empleados.
Marcela: Sí.
Julián: ¿Cuántos?
Marcela: ¿Quieres saber cuántos empleados tengo? ¿De verdad?
Julián: Sí, si no le molesta la pregunta.
Marcela: (sonríe) No es el mejor tema para empezar una cita.
Julián: Perdóneme.
Marcela: ¿O sí?
Julián: O sí...
Marcela: ¿Qué piensas?
Julián: No sé, usted empezó con el tema de los empleados y yo le seguí, me interesé...
Marcela: ¿Me estás haciendo la responsable por iniciar así la cita?
Julián: Mmm... Creo que sí... es la responsable.
Marcela: (ríe) Buena respuesta. No eres zonzo, eso es bueno.
(Pausa)
Julián: (sonríe) Tomemos algo, qué le parece, para romper el hielo.
Marcela: ¿Algo como qué?
Julián: Algo frío.
Marcela: ¿Un mojito?
Julián: Unas cervezas, bien frías.
Marcela: Ok, me voy a tomar una cerveza, bien fría.
Julián: ¡Bien! que vengan dos cervezas bien frías.
Marcela: ¿Siempre eliges tomar cerveza?
Julián: Cuando salgo los fines de semana. La cerveza es buena, hace bien al corazón.
Marcela: ¿Quién te dijo eso?
Julián: Lo leí en una página de Internet, previene infartos y otras cosas.
Marcela: Nunca me lo hubiera imaginado.
Julián: Sí, hace cosas increíbles. Leí que produce un colesterol del bueno, que ayuda...
Marcela: (ríe) Tomas cerveza para no morir de un infarto.
Julián: No (niega con la cabeza) tomo porque es muy rica.
Marcela: (ríe más) Ok, ok. Buena respuesta.
Julián: Yo divido las cosas entre ricas y malas.
Marcela: Yo, ¿Qué te parezco?
Julián: (pudoroso) Rica.
Marcela: (lo mira, sonríe) Sabes lo que me gusta de ti... que te cuesta mentir. Respondes lo que piensas, eres capaz de decir cosas que, aunque no te convengan, las sueltas nomas.
Julián: No lo sabía.
Marcela: Y, no sé por qué, pero me gusta eso.
Julián: (bebe cerveza) ¿Y qué más le gusta?
Marcela: Solo eso. ¿Y de mí qué opinas?
Julián: De usted...
Marcela: Tutéame.
Julián: Esta bien, de ti... me gustan algunas cosas.
Marcela: ¿Ah sí? A ver cuéntame. Soy toda oídos.
Julián: Me gustan... sus piernas, se ven fuertes. Buena pierna tiene, buena nalga le veo.
Marcela: (sonríe) Me siento en un camal.
Julián: Siéntese donde usted quiera con ese rabo (sonríe).
Marcela: ¡Te soltaste!
Julián: Discúlpeme lo confianzudo señorita Marcela, pero me acordé un chiste del campo.
Marcela: ¿Te gusta el campo? A mí me fascina montar a caballo.
Julián: Yo nací en el campo.
Marcela: ¡Qué! ¿Es una broma? ... Entonces... ¿eres un campesino?
Julián: Así es, nacido y criado, no lo parezco a esta altura de la vida, pero fui campesino hasta los 18, luego me tocó venir a la ciudad, para hacer la universidad.
Marcela: ¿Agronomía?
Julián: No. Déjeme contarle, mis padres nunca quisieron que yo estudie algo que tenga que ver con el campo, así que me metí a... ingeniería, me gustaban las matemáticas así que entré nomás.
Marcela: Pero... ¿Tú querías algo que tenga que ver con el campo?
Julián: La verdad es que... lo que se tiene que saber del campo ya lo sé. Me metí a ingeniería para hacer algo aquí.
Marcela: ¿Tienes trabajo?
Julián: Sí, pero no esta relacionado con ingeniería.
Marcela: Aún no tienes clara tu vocación entonces.
Julián: Creo que mi vocación es tener una familia, pero aquí eso es complicado.
Marcela: (silencio) ¿Tus padres... tienen caballos en el campo?
TIEMPO
Marcela: Realmente no sé cuántos empleados tengo, por eso no respondí la pregunta.
Julián: Ya me había olvidado que te la hice.
Marcela: Me da mucha vergüenza eso.
Julián: Y con razón, los empleados son como familia para uno, al menos así hay que tratarlos.
Marcela: Que no te oiga mi madre porque se desmaya ahí mismo.
Julián: ¿Su mamá es brava?
Marcela: Es peor, le gusta dominarlo todo.
Julián: ¿A usted también?
Marcela: Yo soy complicada, la relación con ella no es la mejor del mundo, pero nos queremos mucho.
Julián: Los padres son difíciles, pero hay que dar gracias a Dios que uno los tiene. Imagínese, hay tanto huérfano en la calle que no sabe para qué vino al mundo, crecen desolados. Yo por eso -todos los días- doy gracias por la vida que me ha tocado.
Marcela: ¿Crees que tengo que amar más a mi madre?
Julián: ¡Eso! Y dígaselo cada tanto, así no la ame mucho (guiña el ojo).
Marcela: (ríe) ¿Cuánto mides?
Julián: Que buena pregunta. Mido un metro ochenta, sin zapatos.
Marcela: (sonríe) ¿Y cuánto pesas?
Julián: Ciento noventa y cinco libras, sin ropa.
Marcela: Wow!
Julián: No me gustan las trampas, así que me saco toda la ropa para pesarme.
Marcela: (risa) Tengo una balanza nueva en mi departamento, quisiera estrenarla contigo. Eso sí, para pesarse sin ropa.
Julián: (ríe) Y si es que cabemos los dos, nos pesamos los dos. ¿Qué le parece?
Marcela: Buena idea, pero aún te falta pasar por algunas pruebas antes de la desvestida.
Julián: ¿Cuál viene?
Marcela: La cena. Tengo que ver como comes.
Julián: Listo entonces, que alguien me diga que sirven aquí.
TIEMPO
(Se los ve besándose y manoseándose contra la pared del fondo)
Marcela: (llega corriendo a la mesa, todo el diálogo es acelerado) Basta, nos van a servir la comida en cualquier momento.
Julián: ¿No le gustó?
Marcela: Obvio que sí, pero eso no se puede hacer aquí, es una cita solamente.
Julián: Escuché que algunas parejas terminaron muy bien las citas.
Marcela: No sé nada de las otras parejas.
Julián: Son gente como nosotros.
Marcela: ¿Cómo somos nosotros?
Julián: Necesitados... de besos, de caricias, apretones.
Marcela: ¿Qué te hace pensar que ando necesitada de todo eso?
Julián: No estaría metida aquí.
Marcela: No ando tan necesitada, no te creas...
Julián: ¿Usted no sale mucho con hombres, cierto?
Marcela: No me he puesto a pensar en eso.
Julián: ¿Cuándo fue su última cita?
Marcela: No ando de cita en cita por lo general.
Julián: No se acelere solo quiero conocerla mejor.
Marcela: Creo que tú eres más interesante, cuenta tu vida, la mía solo es trabajar y trabajar, luego voy a la casa a ver series o dormir.
Julián: ¿En qué trabaja?
Marcela: Nada interesante, nunca hablo de trabajo en mis citas.
Julián: Yo le hablé de mí, es correcto que usted también lo haga.
Marcela: No soy muy correcta para serle sincera, solo soy exitosa, quédese con eso.
Julián: ¿Es porque tiene hijos? ¿O porque es divorciada?
Marcela: No para nada, no escondería mis hijos.
Julián: Sabe, las divorciadas son muy desconfiadas.
Marcela: ¿Por qué lo dice?
Julián: Salí con una... y no se quiso enamorar de mí por miedo a que la abandone. ¿Se puede imaginar? Yo sí la quise.
Marcela: Pobrecita.... no soy divorciada.
Julián: Entonces ¿Es una ladrona de joyas? Eso me excita mucho, hay tantas joyerías por este sector que podríamos asociarnos para...
Marcela: ¡Sí soy una ladrona de joyas!
Julián: ¿En serio?
Marcela: ¿No te gusta la idea?
Julián: (piensa) La verdad que no, era solo una broma, una imagen que me excitó, robar está mal.
Marcela: ¿Me vas a decir que es pecado?
Julián: No lo había pensado, pero... es pecado, sí.
Marcela: Meterme la mano por debajo de la falda también lo es. Pensé que te gustaban los pecados.
Julián: Pero una cosa es el pecado de la carne y otra robar.
Marcela: Quédese tranquilo que no soy una ladrona, ya olvídelo, quise jugar un poco.
Julián: Ah... (respira) no sabe cómo me calma eso señorita.
Marcela: Marcela, dígame Marcela.
Julián: Bueno Marcela me ha calmado.
Marcela: Su cara de asustado es muy graciosa. Debería ser actor cómico.
Julián: Sí, eso me han dicho, en las reuniones familiares todos se ríen de mí, pero ni loco me meto a eso, (susurra) los artistas son inmorales.
Marcela: Tú tienes algo de inmoral, de pecador, de animal, y no te has dado cuenta.
Julián: (Sorprendido) ¡Qué!
Marcela: (Sonríe)
TIEMPO
Julián: No sabía que las citas eran así. Las había imaginado como algo más ameno.
Marcela: Discúlpame. Siempre me pasa lo mismo, termino espantando a los hombres. No sé qué sucede, pero entro en una crisis y echo a perderlo todo.
Julián: Quizás en su interior realmente no quiere ningún macho cerca.
Marcela: Siempre me pasa, pongo un gesto frio, la voz seca, una mirada desinteresada, me transformo en algo que no sé muy bien qué es.
Julián: Ya lo describió, en alguien frío y seco. Por suerte yo sé que no es así en realidad. Tiene unos labios muy cálidos
Marcela: A veces no sé qué soy.
Julián: Creo que usted es más actriz que yo.
Marcela: Viniendo de usted eso no es un piropo.
Julián: Solo lo dije por ese personaje inventado que tiene, el de mujer fría.
Marcela: Escúcheme una cosa, quisiera pagarle por este tiempo que ha estado conmigo aquí.
Julián: ¿Cómo? ¿Por qué?
Marcela: Por su tiempo, no le digo.
Julián: Yo no vine aquí por plata, vine porque el programa me iba a presentar a alguien muy compatible conmigo.
Marcela: A mí también, pero ya ve.
Julián: Guarde su dinero.
Marcela: Tengo más, por si quisiera pasar la noche (guiña el ojo).
Julián: ¡No! Guárdela por favor.
Marcela: Disculpe otra vez.
Julián: Usted me había gustado desde el principio, no sé porque me ofrece dinero.
Marcela: (silencio)
Julián: Me siento como en un camal.
Marcela: Siéntate donde quieras con ese rabo. (sonríe) Tú lo hiciste primero.
Julián: Vengativa.
Marcela: No, no soy vengativa, siempre hago lo de dar dinero, es mi costumbre. (silencio) Viste que nos parecemos en algunas cosas...
Julián: Yo no pago por sexo.
Marcela: … y sabes ya mucho sobre mí...
Julián: Así es.
Marcela: …creo que ya me conoces más de la cuenta ...
Julián: ¿Usted cree?
Marcela: ...sí. Nunca me he abierto tanto a un hombre como en esta cita. No sé qué tendrás, pero me diste confianza.
Julián: Es porque me cuesta mentir. Me lo dijo al inicio. Entonces a usted también le costó mentir, se sintió conectada conmigo.
Marcela: (piensa) Puede ser.
Julián: Podemos intentar tener una cita normal, sin ningún tipo de histeria, para conocernos mejor.
Marcela: Disculpe joven, pero usted ya me conoce demasiado y eso no me gusta, nunca dejo que ningún hombre lo haga. No puedo seguir aquí y menos tener sexo.
Julián: ¿Sexo tampoco?
Marcela: Solo lo hago pagando y sus valores no lo dejan aceptar dinero. Me tengo que ir.
Julián: Me gustas mucho Marcela.
Marcela: Disculpe las molestias, pero no resisto más estar aquí.
Julián: Señorita Marcela...
Apagón lento.
*Obra registrada con derechos de autor
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